Plataforma Argentina contra la Impunidad

Entrevista a Isabel Allende

"En un Estado de Derecho nadie debe ser intocable"
Jueves 30 de septiembre de 2004.

El 11 de septiembre es cada vez más una fecha para conmemorar y reflexionar a cerca de acontecimientos históricos muy significativos que repercuten en la memoria de todos por distintos razones. Este día representa muchas cosas a la vez: es la Fiesta Nacional de Catalunya, es el golpe de Estado en Chile y la muerte de Salvador Allende en 1973 y es desde 2001 el atentado a las Torres Gemelas en Nueva York.

Agencia Hispanoamericana de Noticias: El juicio a Pinochet se presenta como un gran desafío para la justicia en Chile. ¿Cuáles son las dificultades que afrontan en este proceso y qué representa este acontecimiento para la comunidad chilena?

Isabel Allende: Ha tenido que pasar un largo tiempo para que poco a poco mi país recuperara su democracia y empezara a abrir las puertas de la verdad, de la justicia (que es un poco lenta pero sigue andando) de la memoria, para poder reconocer que es lo que había sucedido y hacer algunas reparaciones, que por cierto, a mi juicio han sido pocas. De todos modos, hoy tenemos más de 300 procesos judiciales abiertos, aún nos queda lo principal, juzgar a Pinochet, sino, de otra manera no seremos, un verdadero Estado de Derecho. En Chile se está empezando a hablar claramente, a llamar a las cosas por su nombre. Hemos dejado de decir "pronunciamiento" en lugar de "golpe de estrado" o "exceso" en lugar de "asesinato". Por otra parte, debería haber más jueces especializados con dedicación exclusiva para efectivizar con más rapidez los juicios a los militares responsables de la dictadura y sus consecuencias. De todas maneras no se puede desconocer que tenemos a Manuel Contreras, quién fuera el jefe máximo de los servicios de inteligencia de Pinochet y responsable de varios asesinatos, preso con 140 procesos abiertos.

AHN: La historia después de 31 años nos demuestra que la intervención de EEUU tuvo un papel fundamental en el golpe de Estado chileno. Y ese poder de intervención, como hemos visto en Medio Oriente, todavía hoy se mantiene. ¿Qué medidas cree que son necesarias para revertir esta situación?

Isabel Allende: Es un hecho más que conocido que la intervención estadounidense en el golpe de estado chileno existió y fue extraordinariamente agresiva. En ese período EE UU negó la venta de repuestos claves para la gran industria del cobre, mandó millones de dólares que financiaron a partidos políticos opositores, a medios de comunicación, a dirigentes sindicales del sector del transporte que hicieron huelgas interminables para boicotear al gobierno. Pero la intervención de EE UU comenzó mucho antes, durante las campañas presidenciales del 64 y del 70 trasmitiendo la idea de que Salvador Allende podía ser un peligro para la democracia. Se llegó al extremo de que la CIA financiara el asesinato del entonces Comandante en Jefe del Ejército para impedir que asumiera Salvador Allende la presidencia en 1970. Sin embargo, esta no fue la primera vez que EE UU intervenía en América Latina. Actualmente. Es responsabilidad de todos nosotros, y hago un especial llamamiento a Europa, para potenciar los organismos internacionales como el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y el Tribunal Supremo Internacional. Esta es la única manera para preservar la paz, los derechos humanos y la democracia internacional y hacer frente a una política unilateralidad.

AHN: Los años de transición democrática han sido muy duros. ¿Cómo ha sido la convivencia en su país y cómo se encuentra hoy día esa difícil correlación de fuerzas entre los que apoyan a Pinochet y los que esperan que finalmente sea procesado?

Isabel Allende: La historia es contada, en un primer momento, por los vencedores. La historia de Chile de hace treinta años fue contada por quienes hicieron el golpe de Estado, quienes se dedicaron a denostar el gobierno de Salvador Allende, su figura, lo que había sido su programa y los avances de su gobierno. El Presidente Salvador Allende siempre quiso evitar una guerra civil en su país. Incluso apostó por un diálogo entre las fuerzas políticas enfrentadas. Ese día, martes 11 de septiembre de 1973, iba a anunciar al país que haría un referéndum. Lo que menos quería era un combate interno porque sabía que eso significaría mucho dolor y mucho sufrimiento para el pueblo. Después de 31 años con 17 años de dictadura en medio, hemos constituido la concertación de los partidos políticos que apuestan por la democracia que ya lleva 14 años. Hemos constituido una mayoría parlamentaria que era necesaria para devolverle la democracia a Chile y sortear los obstáculos constitucionales, productos de los resabios de la dictadura. Afortunadamente, después de la detención de Pinochet, y sólo después de los 503 días que Pinochet estuvo preso en Londres, hubo por parte de la sociedad chilena una gran toma de conciencia, se comenzó a hablar de política de Estado de exterminio a los opositores al régimen militar y a todos los demócratas que apoyaron al gobierno de Unidad Popular. La sociedad se merece que finalmente se haga el juicio al máximo responsable de los crímenes cometidos, el señor Agusto Pinochet Ugarte.

AHN: Existe la percepción de que las democracias en América Latina aún son muy débiles y vulnerables ¿Cómo se le hace frente a esta situación y cuál es el rol que deben cumplir los países con tradiciones democráticas más fuertes?

Isabel Allende: Necesitamos más fuerza y más coordinación como contrapeso de la política que mantiene la unilateralidad de una gran potencia, fomentando los principios democráticos y los derechos de la comunidad internacional. En este sentido, reitero el llamamiento a Europa para que asuma el compromiso de apoyar a las naciones más pobres y débiles, me refiero concretamente al África y América Latina. Tiene que existir una capacidad cada vez mayor de regulación en un mundo globalizado como el que vivimos, en donde le capital especulativo financiero pueden entrar y salir de un país en horas y hacer desestabilizar un país o una región. Como la UE está en el directorio del Fondo Monetario Internacional puede cooperar en este sentido y presionar para que se limiten las políticas especulativas fomentando políticas más coincidentes con el contexto en el que se desarrollan nuestras regiones. Y para terminar, creo que necesitamos más diálogo, más cooperación, más conciencia crítica y de alguna manera, más compromiso.

AHN: El proceso de judicial que se está llevando a cabo contra Agusto Pinochet coincide con los procesos que se reabrieron recientemente en Argentina para juzgar a los militares de este país. ¿Existen vínculos políticos que fortalezcan los procesos judiciales en ambos países?

Isabel Allende: Con Argentina existe una muy buena relación entre el presidente Nestor Kischner y el presidente Lagos y en materia de Derechos Humanos ya que estamos transitando el mismo camino. Me alegró enormemente que en Argentina se diera un cambio recientemente, porque hace unos años se le había puesto un punto final al proceso de los juicios y castigos a los culpables de los crímenes de Estado, con las "leyes del perdón". Que actualmente se haya levantado la famosa "inmunidad" que protegía a Pinochet para no ser juzgado es un logro sin precedentes, ya que por segunda vez en mi país la Corte Suprema de Justicia ha resuelto que Pinochet debe ser desaforado, eso quiere decir, que puede ser juzgado. Se lo acusa de su implicación en la "Operación Cóndor", que fue nada menos que la coordinación de las policías y los servicios secretos de Chile, Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay para asesinar, secuestrar y hacer desaparecer personas. La justicia chilena tiene que juzgar a Pinochet, después de haber sido cómplice de su gobierno y amparado atrocidades. Esto nos demostrará que en un Estado de Derecho nadie es intocable.

Florencia Rovetto

Agencia Hispanoamericana de Noticias

11 de septiembre de 2004


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