El trato era bueno, como si estuviese en mi propia casa, el Comandante Arrúa me daba libros de religión y otras cosas. Recibía ayuda espiritual de el sacerdote que ofició su casamiento y de un grupo de ciudadanos sensibles con estos temas entre los que se encontraba el ex-médico forense de la Policía Otto Witchman.
Contradiciendo a anteriores testigos, que refirieron como ella que no se torturaba en Gendarmería, pero también observaron que el trato de Reynoso en particular era despectivo con los prisioneros, y que siempre estaba de civil, Gladis lo define como alguien que siempre se preocupaba por todos y les preguntaba como están, además ella lo veía siempre o casi siempre con uniforme. Reconoció no obstante, que en el ex-regimiento 9 se maltrataba a la gente porque así le refirieron otros detenidos, siendo trasladada además un día para identificar a dos detenidos del RI9 donde los vio con vendas en la misma cuadra que éstos estuvieron.
Testigo de la Gendarmería como era, no se preocupó en despegar a los de Ejército.
Buompadre, el abogado de De Marchi y Barreiro le pasó factura haciendo ver la parcialidad de su testimonio, preguntándole con quién vivían sus hijos, a lo que ella responde solos con mi madre y su pareja (un peluquero del Ejército), tras lo cual, con un sentido común pocas veces visto en la defensa le espetó: -entonces, ya que usted estaba detenida "por su seguridad" ¿pidió alguna vez que la Gendarmería custodie a sus hijos? No, balbuceó la testigo, ¿alguna vez le manifestó a la Gendarmería que usted se sentía insegura? ¿pidió custodia para usted o su familia? ¿sabe de qué la protegía la Gendarmería, de quién concretamente? A todo respondió que no. El silencio se apoderó de la sala unos segundos, Buompadre había devuelto gentilezas desacreditando a la testigo estrella de la Gendarmería.
Los fiscales y querellantes preguntaron a su vez si había tenido en claro de qué la acusaban, si había sido juzgada con derecho a defensa, lo que sin dudar afirmó que no, que solo le habían referido que ella estaba allí por su seguridad, y que un Consejo de Guerra, cuyos miembros jamás conoció, eran los que decidían su suerte.
El Dr. Mario Bosch, el abogado que representa a la Secretaría de DDHH de la Nación, junto a Daniel Dominguez Henaín, preguntó que si estaba tan bien allí porqué no la liberaban directamente, ella dijo que quería ser liberada, pero yo solo tenía que esperar...
El comando que no fue
Le toca el turno a uno de los Coroneles que tuvo la jornada, Daniel Enrique González Deibe, 55 años, universitario. Muy memorioso en cuanto a fechas y destinos de su carrera militar. Refiere de entrada nomás, ante las preguntas de rigor, que el sólo quiere que se haga "verdadera" justicia, sin que se le pida explicación alguna de que quiso decir con esa expresión. Tal vez no correspondía pedirle que se explaye. De todos modos habló. Confesó que quiso ser comando en el "76 y que había un cupo al que no ingresó por ser el mas "moderno" (sic). Los dos que sí fueron según sus dichos son Jándula y Barreiro. Jándula terminó y...bueno...dijo, omitiendo referirse a la situación de Barreiro.
Luego dijo que no vio a De Marchi en el RI9 después de su retiro en el primer cuatrimestre del "76 , en obvia confusión ya que el propio De Marchi dijo que estuvo hasta agosto del mismo año y muchos testigos de la propia defensa lo ubican varios meses después asistiendo al lugar, ya de civil y trabajando en Inteligencia. Dijo además que estuvo en la Campaña de Acción Civil denominada "Toba", que si mal no recuerda (ahí la memoria flaquea) se desarrolló en Bella Vista entre los meses de septiembre y octubre del 76. Si a esto le agregamos que en los diarios locales del mes de noviembre del "76, consta que estas acciones civiles continuaban, estuvo tres meses claves para la defensa de De Marchi fuera del RI9, quienes señalan que éste iba al regimiento sólo hasta agosto del mismo año.
Por lo tanto, si bien dijo que no volvió a ver a De Marchi en los últimos meses de 1976, también refiere que él mismo no estuvo en esa fecha en Corrientes, con lo que le hubiera sido imposible verlo aún cuando éste hubiera asistido todos los días. Un familiar de las víctimas decía ironizando: "muchos no vimos jugar a Maradona en directo en el Nápoli, sencillamente porque no estuvimos en Italia jamás en nuestra vida, es mas o menos así".
Mas adelante señala que De Marchi era un oficial S2, es decir un oficial de Inteligencia, pero "olvida" si esto fue antes o después de estar en la Compañía de Servicios donde fue Jefe hasta el primer cuatrimestre del "76. Detalle que no es menor, porque si fue después tendría contradicciones con su testimonio inicial donde refiere que el ex- Capitán "se retiró al dejar de ser Jefe de dicho Comando Servicios". También reconoce no obstante, que en el RI9 hubo detenidos y que era un lugar restringido ese lugar, convirtiéndose en el primer Oficial en hacerlo, los restantes fueron Suboficiales.
La memoria selectiva
Declara luego Eduardo Muzio, 64 años. También como el anterior estuvo en el RI9 y los conoce a varios de los imputados. Fue instructor de Comandos, y entre sus alumnos del "76 recuerda a Barreiro.
Dotado de una extraordinaria memoria cuando le preguntan acerca de su carrera militar y de la fecha en que Barreiro fue apartado del curso de Comandos "por dormirse", no recuerda sin embargo a ningún otro alumno en los 8 años en que dictó este curso. Al menos a ninguno de los que hicieron el curso en los años 1975 a 1977, solo a Barreiro, quien ni siquiera terminó el mismo.
El turno del "carapintada"
El cierre de la jornada estuvo a cargo del Coronel José Martiniano Duarte, a quien el CELS sindica como parte del movimiento "Carapintada" que se alzó en armas contra el Gobierno de Alfonsín en el año 1987, precisamente para lograr la impunidad de los militares por los crímenes de lesa humanidad, suceso histórico que derivó en el "Felices Pascuas" y la sanción de las leyes de impunidad (Obediencia Debida y Punto Final).
Dotado de una extraordinaria memoria, superando al mismísimo González Deibe, no sólo recuerda cada paso de su carrera militar, sino a todos los que hicieron el curso de Comandos en el año 1976, donde por supuesto lo incluye a Barreiro y Jándula, pero también, insólitamente, a González Deibe quien fuera Comando frustrado hasta el año 1980, debido a que solo había lugar para dos y el no pudo ir por exceso de "modernidad". En algún punto de su alocución señaló que al curso de Comandos iban los "rebeldes", es decir, lo que no comulgaban con el Golpe de Estado. Lo dijo al menos tres veces, orgulloso de su rebeldía. Negó sin embargo conocer algo sobre la represión ilegal que se desató tras el golpe que repudiaba.
El Dr. Vigay le pregunta si alguna vez participó de un alzamiento militar, pregunta que no fue permitida con vehemencia por el presidente del tribunal. Replantea la pregunta y le pide al memorioso Duarte que conteste si recuerda haber sido sancionado en algún momento de su carrera después de 1983, lo que responde que sí, pero no recuerda las causas, pese a que no mereció muchas sanciones. La memoria en este punto le falló. No tuvo problemas no obstante, para recordar que fue condecorado por su actuación en Malvinas por sus superiores ante quienes vivía rebelándose. El rebelde en este punto, había dejado de serlo.
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