Plataforma Argentina contra la Impunidad

Crónica de la Marcha del Apagón

28 de Julio de 2005. Calilegua-Ledesma
Viernes 21 de abril de 2006.

1. De Buenos Aires a Libertador General San Martín.

Salimos de Buenos Aires el día 26 a primera hora de la tarde, en unos micros que parten de la sede de CTA-ATE capital, en Carlos Calvo al mil y algo.

Se encarga de organizar esta expedición la agrupación O.L.G.A. (Organización de Lucha Contra el Genocidio en la Argentina), que viene acompañando la marcha desde hace unos diez años, aunque se denomine así desde fines de 2004. En los dos micros viajamos unas 120 personas que participamos de diversos organismos (CTA-ATE, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Abuelas de Plaza de Mayo, Familiares de Detenidos - Desaparecidos... y nosotros, los así llamados españolitos o gallegos muy a nuestro pesar).

Después de casi 24 horas de viaje llegamos a San Martín de Tucumán para una rueda de prensa que organiza cada año el Colegio de Periodistas de Tucumán. Pese a ser un tanto caótica (los medios se dirigen a personas representativas con las que ellos están interesados en hablar, con lo que es imposible para el resto de los mortales seguir todas las entrevistas, que se realizan en pequeños corrillos y de forma simultánea) la rueda de prensa es ágil y nos permite actualizar la información que tenemos de la causa iniciada por Olga contra el Ingenio Ledesma y contra el Gobierno de la Provincia de Jujuy: durante el proceso de explotación de la caña de azúcar se acumula, al aire libre, el bagazo (restos de la caña exprimida que se “pudre” a la intemperie). Quedan en suspensión esporas y otras partículas tóxicas de este material que son inhaladas por todos los habitantes de la ciudad. Ningún médico de la localidad elabora estadísticas que plasmen el alto índice de dolencias pulmonares que sufre la población, sobre todo la infantil, pero más allá de los estudios hay muchos ejemplos de lo que la exposición del bagazo a la intemperie puede provocar: bagazosis, dolencias respiratorias y procesos que pueden llegar a concluir en carcinomas de pulmón, como el que se desarrolló en el cuerpo de Olga.

También escuchamos, en Tucumán, la historia de la abuela de Sebastián Bordón, asesinado recientemente por la policía bonaerense, históricamente conocida por los casos de represión durante la última dictadura militar y por sus implicaciones en tramas mafiosas ya en democracia. La abuela de Sebastián Bordón acude a la marcha para hacer oír la voz de las madres y abuelas de la democracia.

Como anécdota estábamos nosotros. Qué hacíamos allí, cómo nos habíamos enterado de la marcha. Les hablamos de la visita que Olga y Ricardo nos regalaron el año pasado, de la suerte de deuda que se contrae al escuchar de las historias del norte, crudas en los setenta y crudas también hoy, de las charlas con Olga y de las actividades de la Plataforma y de otros organismos de este lado del charco. Qué lejos puede llegar la voz de una mujer.

2. Libertador, la ciudad del Ingenio.

Llegamos a Ledesma a las seis o siete de la tarde del 27 de julio, después de una paliza de micro considerable y no sin ciertas disputas entre pasajer@s. No puedo dejar de mencionar el olor que tiene Ledesma, ese olor dulzón y pesado, medio podrido del bagazo, que se siente sólo entrar a la ciudad i que forma, junto con el humo de las chimeneas del ingenio, una nube marrón que cubre parte del cielo de Libertador. Tenemos el tiempo justo para dejar las cosas e irnos a la misa que se hace en memoria de Olga, a petición de sus hijos. Evidentemente no es en la iglesia “oficialista” de Ledesma, con la que tantas disputas tuvieron y tienen las luchadoras y luchadores por la recuperación de la memoria, sino en otra, extraña, ubicada en una especie de galpón muy espacioso, con niños correteando entre los bancos y gente llegando a raudales para recordar a Olga. Un ambiente realimente distinto al que tienen las iglesias que más conocemos, ceremoniosas e inhumanas, frías, distantes del latir de las personas. Después de las palabras religiosas llegan las de las personas que vienen de cerca y de lejos para caminar de Calilegua a Ledesma: habla una cacique wichi, Ermelinda, que organizó la base para una militancia de los pueblos originarios al aliento de Olga. Como comprobaremos esa misma noche, es una mujer sumamente reservada a la que la mayoría de los presentes que la conocen no han oído nunca hablar en público. Nos cuenta de las charlas con Olga, de la manera como la empujó a hacerse escuchar entre los suyos y de puertas afuera. Habla María Adela Antokoletz, gran amiga de Olga y presente en Ledesma desde la primera de las marchas. Habla Sarah, que llega desde los Estados Unidos y, que desde que conoció la situación del lugar, no ha dejado de estar presente en sus luchas. Nos pide, ante todo, que no pensemos que todo el monte es orégano ni que todos los yanquis lo votan a Bush, nos dice que, como aprendió de la lucha de Olga, un país no es su gobierno. Por suerte... Hablan algunas personas más entre las cuales Olga Arédez Márquez, una de las hijas de Olga que es terriblemente parecida a ella.

Esa misma noche, en la que fue la casa de Olga, conocemos a algunas de las personas que organizan la marcha, entre ellos Ricardo y Luís Arédez, y algunas personas cercanas a la familia. Ricardo me pide que diga unas palabras en la marcha, frente al monolito en recuerdo de los desaparecidos en la noche del apagón.

3. La Marcha de Apagón

El día 28 de julio por la mañana asistimos al acto en memoria de los desaparecidos de la Escuela Normal de Libertador que se realiza en la propia escuela. "Oficialmente", desaparecieron 14 o 15 chicos que estudiaban allí. En Sol de noche, el jefe de personal del ingenio dice que hay unos 100 desaparecidos en esa escuela. Así es el miedo entre la población del lugar. De hecho, ese día muchos padres no dejaron a sus hijos ir a la escuela, pero el espacio lo llenamos las cientos de personas que llegábamos de distintos lados. La voz la pusieron la directora de la escuela, en gesto muy agradecido por parte de las personas cercanas puesto que históricamente la institución había obstaculizado la cesión del centro para el acto; Pérez Esquivel y María Adela Antokoletz, habituales en los encuentros en Ledesma; ex-alumnos de la escuela que centraron sus palabras en el recuerdo de los compañeros desaparecidos...

Al mediodía, en lo de los Arédez, acopiamos fuerzas para la marcha comiendo un locro multitudinario. En la mesa, Damiana, una vieja amiga de Olga, boliviana emigrada y habitante de Maimara, el único pueblo de la Quebrada donde los chicos y chicas estudian aimara en la escuela, un logro educativo más bien poco valorado. Damiana es una mujer menuda y pobre, que se ganó el odio del obispado poniendo un pañuelo de madre a una virgencita en peregrinación. Esta mujer nos muestra lo poderosos que son los pequeños actos de resistencia, y bendice (por primera vez para algunos de nosotros) los alimentos que nos vamos a comer, poniendo su mano sobre el plato y susurrando unas palabras.

De la casa nos vamos ya hacia Calilegua, sin saber demasiado bien con qué vamos a encontrarnos. Al acercarnos al lugar de donde sale la marcha ya empezamos a oír a lo tupacamaros (movimiento de base de Jujuy y Salta, vinculado a la CTA). No puedo explicar el escalofrío al ver a toda esa gente gritar Olga está presente, Olga nunca se fue, Olga sigue luchando como la primera vez. Olga Arédez, compañera, hoy tu lucha sigue siendo nuestra bandera. Resuena por todos lados el grito de protesta, se van añadiendo columnas y columnas. Primero marchan familiares, madres, hijos. Cerca va el SEPAJ, con Esquivel y Seferino, su secretario y un tipo muy macanudo. Familiares de Córdoba, de Salta, de Tucumán y, por supuesto, de la capital. Después CTA y Corriente Clasista y Combativa.

Es una marcha lenta, las abuelas imponen su ritmo, sorprendentemente constante y enérgico. Al inicio, cada agrupación se concentra en distintas calles que dan a la plaza, y se van agregando a medida que la cabecera de familiares de detenidos - desaparecidos del Departamento de Ledesma - Jujuy va avanzando. A lo largo de a ruta -una recta que une las dos localidades y que linda a ambos lados con los cañaverales del Ingenio- van apareciendo personas que se unen, que caminan y reclaman. Hay también una multitud que espera nuestra llegada a Ledesma y que camina con nosotros por las calles de la localidad. Nos esperan pasado un puente de más de 100 metros de largo que salva el desnivel del cauce de un río... es sólo un desnivel porque el Ingenio desvía el agua 4 Km. más arriba, y a esa altura el cauce está totalmente seco y es explotado como arenal para material de construcción. Nos comentan que sólo cuando quedan cubiertas las necesidades industriales se devuelve algo de agua al ex-río. Llueve poco, en Ledesma. Antes llovía más, dicen. El Ingenio disipa mediante explosiones las nubes que se puedan formar, amenazando con una lluvia que perjudicaría el control de los cultivos de caña. Se dice que la CIA experimentó este modo de modificar el régimen de lluvias en Cuba... Sospechar no es malo.

Un grupo de 20 se ha convertido en una marcha de miles que claman al recuerdo y a la presencia de los 30.000 compañeros, desaparecidos, y hoy también a la de Olga. Ella acogió en su lucha a todas las luchas de su tierra, el norte olvidado. Incorporó y fue incorporada como referente de compromiso y valentía. En su marcha se integran militantes con reclamos muy diversos: desde organizaciones de base que reivindican el derecho a la salud, la educación y el trabajo hasta grupos de personas pertenecientes a los pueblos originarios que reclaman el reconocimiento de sus derechos históricos sobre las tierras y el derecho a su explotación, el reconocimiento de sus lenguas como lenguas nacionales. La nación... ese tópico reiterado y asumido en una dimensión tal que no hace sino asustarnos... ¿qué nación? la exterminadora, explotadora, desparecedora. ¿Qué país? el que silencia y olvida, el que discrimina, el que centraliza. En ningún lado es fácil (en la marcha tampoco) conciliar las diferentes visiones y posturas que se sostienen frente a un conflicto o frente a una acción reivindicativa. En este caso, sin embargo, las diferentes organizaciones, que con demasiada frecuencia se enfrentan, marchan en bloques ordenados, sin provocarse entre ellas.

En definitiva, hay allí marchando, por más de 7 km, más de 10.000 personas. Nosotros, como buenos independientes (!) marchamos un poco con todos, muy alucinados por la magnitud de todo aquello. En a cabecera, Ricardo me da para llevar en el frente la urna con las cenizas de Olga y su pañuelo de madre.

Así llegamos, después de unas tres horas de marcha, al monolito con los nombres. Habla Duhalde (DDHH del gobierno de la república), habló Ernesto, del PC en Calilegua, Tati Almeida, madre de plaza de mayo, Sarah, la yanki encantadora y hablo yo. Todos por decisión de la familia. Yo tan sólo acierto a recitar una estrofa y media de la zamba de Reguera, de tan emocionada como estoy. Ni siguiera cantarla puedo para que la baile Olga, sólo decir “se me está haciendo la noche en la mitad de la tarde, no quiero volverme sombra, quiero ser luz y quedarme”.

Después de los parlamentos frente al monolito vamos hacia la plaza de libertador, por donde tantas veces caminó Olga. También allí habra tiempo para la oratoria, pero antes de eso, y como Olga quería, se depositan sus cenizas. Faltó silencio pero, cómo hacer callar a 10.000 personas enojadas?


Un documento audiovisual fue elaborado a partir de esta experiencia y con el objetivo de colaborar en la organización de la Marcha de 2006.

Descarga el vídeo Calle Jujuy


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